El dolor es temporal, el vacío, eterno.

 

Soy Tauro y Serpiente en el horóscopo chino, me gustan las verduras, me obligo a comer fruta y jamás compraría carne de forma instintiva, adoro la comida que se sustenta con especias, hidratos de carbono y verdura.
También el pescado y el chocolate negro.
El vino es y será parte de mí, no me preguntéis porqué, hay cosas que simplemente suceden, y cambian todo concepto y paradigma.

Me da asquito la gente que habla con la boca llena y encima hace ruiditos. También la que se come a los bebés de otros seres vivos.
Desconfío de las personas que no paran de hablar a la hora del desayuno.
Creo que todo empieza a partir del segundo café.
Recuerdo a las personas por sus perfumes, y asocio a éstos con momentos, los buenos vienen con banda sonora, y los malos trato de reciclarlos.

No entiendo el misticismo que se crea en las iglesias, no sé si creo en Dios, pero las veces que más próxima a la religión he estado ha sido viendo un  mar revuelto y volando con Ryanair.

Tengo una lista con diez canciones que me conocen más que cualquier ser humano con el que me haya cruzado en este viaje llamado vida.
Confieso que no sé quién soy.

mano tapa cara

 

Sé que uno debe luchar en todas las guerras para volverse a reconstruir, debe vaciarse de todo lo mal aprendido y renacer;  y hacerlo queriéndose  antes que a nadie, siendo honesto con lo que sí y lo que no.

Olvidar que amó.
Recordar que tal vez querer, no sirve de nada si  no quiere como el otro necesita ser querido.
Aceptar, que tú vida y la mía no se llevan bien.
Y es que hay caminos que parecen paralelos sólo por cuestión de perspectiva, andar cerca sin llegar a tocarse, a entender el alma del otro, su dolor, aquello que significa más y más pesar, no abrir la mano por miedo a equivocarse, aferrarse a cualquier vana esperanza solamente por miedo a perder, a no volver a sentir, a no saber, ver, estar…

mujer melena midi

Amores tan intensos como desconsolados, derrotas que atormentan, extraño amor el que nos une, lágrimas que no desembocan en ninguna orilla.

Más allá de los portazos, de las maletas preparadas, de los cajones vacíos, y de la cama inmensa, existe un dolor que se asemeja al hambre, un dolor agudo, punzante, un dolor que certifica que la distancia es real, que desgraciadamente el corazón volvió a partirse.
Nos buscaremos en las tardes grises, los asfaltos humeantes, los recuerdos de azules que acababan en helados negros, nos buscaremos en las equivocaciones porque tal vez fuimos excepción.
Estaremos en cada escena, cada letra, cada sueño, y ahora despidámonos, digámonos adiós, tal vez nos veamos en otra ciudad, por debajo de Madrid.

 

 

“Por debajo de Madrid
más o menos por el sur
justo donde empieza el mar.
Por debajo de Madrid,
donde dan gratis la luz,
en donde aprendí a nadar.

Aquí,
a una hora solo de vuelo,
a unos diez días de abril,
a un palmo del extranjero,
ni tan cerca ni tan lejos,
ni contigo, ni sin ti.

Por debajo de Madrid
los grises tiran a azul,
las ventanas dan al sol.
Por debajo de Madrid
ya por otra latitud,
ya ni frío ni calor.

Aquí,
por delante de mi sombra,
a una manzana de ti,
donde los polos se tocan,
por la línea de la costa,
por debajo de Madrid.

Más o menos por el sur,
justo dónde empieza el mar,
a unos diez días de abril,
por la línea de la costa,
por debajo de Madrid.

Aquí,
a una hora solo de vuelo,
a unos diez días de abril,
a un palmo del extranjero,
ni tan cerca ni tan lejos,
ni contigo ni sin ti.

A un palmo del extranjero,
ni tan cerca ni tan lejos,
por debajo de Madrid.”

 

Por debajo de Madrid. 

Zenet