Los ojos se entreabrían un tanto perezosos, era sábado, no había que madrugar en exceso y el calor de una casa familiar tan querida me envolvía cada mañana con aromas que despertaban todos los sentidos y mucho amor. Estaba haciendo pan, era lo que solía hacer a esas horas y siempre ese día, el aroma inconfundible de la masa que se hornea con paciencia y devoción llenaba cada rincón de la casa de madera y piedra. Aún hoy la recuerdo amasando,  sus largos y esbeltos dedos estirando una masa que olía a vida y promesa, una masa que se entendía a la perfección con sus hábiles manos, un baile y una total sumisión, ella, también hacía pan.

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Recuerdo la impresión que me causó escuchar su nombre por primera vez, recuerdo el pellizco en el corazón, y una sonrisa sincera de total admiración, qué bello nombre pensé inmediatamente, qué bella definición para un producto que va más allá de ser un complemento diario, Madre Hizo Pan.

Su historia es una declaración de amor hacia el respeto, a la tradición y el tiempo, un guiño a todas las madres y abuelas que diariamente preparaban pan, una necesaria y hermosa vuelta  a los orígenes.

Levadura natural, fermentos naturales, masa madre y el buen “Savoir faire”  del que trabaja desde el  cariño aquello que hace, el que impregna su producto de pasión y mimo, respetando cada tipo de pan según su origen, eso se traduce en harinas específicas, fermentaciones distintas, amasados únicos y totalmente personalizados  y tiempos de horneado para cada pan. Lo mejor es que se trata de un proceso vivo, con la capacidad de rebelarse y resultar distinto aun habiendo seguido el proceso letra a letra.

A unos 47 km de Madrid se encuentra Alpedrete, y en él, el obrador de Madre Hizo Pan, se trata de un pueblo situado en la sierra de Guadarrama, desde donde cada mañana sale el pan dispuesto para ser entregado a  múltiples clientes a través de sus cinco rutas de distribución diarias, de lunes a domingo llega el pan calentito y listo para ser disfrutado como merece.

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El reconocimiento llega de la mano de restaurantes y hoteles de gran prestigio que colocan el pan a la altura de su cocina, sustituyendo esos tristes panecillos congelados por pan de verdad, del que sabe, del que huele, del de toda la vida, porque esto señores es como la vida misma, si no emociona ni evoca, ni traslada, no nos sirve.

Y trabajan con panes de gran formato, que  son los que mejor recogen las cualidades de la elaboración artesana.  Pan Gallego, de Campaña, Hogaza de León, Pan de Molde, Focaccias de aceitunas, Multicereal, de Centeno, de Maíz y Pasas, Payés, y una barra que elaboran con una receta francesa que lleva mucho tiempo de fermentación, con mucha hidratación, un 80% de agua  y que por eso tiene una larga duración, Ancienne se llama y es el pan perfecto para empezar a cortar jamón, sentarse y detener el mundo, os lo aseguro.

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Dice de ellos José Carlos Capel que son un gran ejemplo a seguir , también forman parte de ese maravilloso elenco de artesanos que respetan el producto y que agotan sus panes diariamente. Los encuentras en El Corte Inglés, y en este artículo fantástico se incluye una lista  de algunos clientes de Madre Hizo Pan.

Presentes también en Madrid Fusión, así de bien lo cuenta Alberto Granados . Y no podéis no leer la genial crónica del inmenso Esteban Capdevila.

Y yo, una humilde servidora que tuvo el honor de estar invitada y ser testigo de excepción puedo contaros el aspecto emocional; ese cerrar de ojos, ese saborear los diversos panes que en el stand ofrecíamos, el reconocimiento en el rostro de los devotos y confesos amantes del pan, del buen pan, como denominador común, la alegría al descubrir variedades tan interesantes como el pan de miel y naranja que junto al de pasas y maíz triunfó muchísimo, os juro que en multitud de ocasiones no dábamos abasto para cortar pan, ¡yo casi pierdo los dedos! Una maravillosa experiencia, sin lugar a dudas, unos días de reencuentros, de abrazos, del cariño de la gente que siempre es tan generosa conmigo y todo ello bajo el abrazo, el cariño, el amor y algo de harina de esa gran familia que es Madre Hizo Pan.

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Agradecer desde aquí la oportunidad de estar a Jorge Pérez Pedroche, la complicidad, la valiosa ayuda y el cariño a Eva Pérez Pedroche, y la magia, la risa, el entendimiento del que no necesita palabras y las ganas de más a Belén, os quiero muchísimo a todos, qué viva el amor que se hornea lentamente y que viva vuestro maravilloso y adictivo pan.