El tiempo pasa y cada vez tengo más recuerdos que bailan con la melancolía de las tardes que se desdibujan en la siempre fiel compañía de la taza humeante y la chimenea encendida. Siempre he vivido con la sensación de pérdida, algunas veces por lo que he vivido, otras por lo que no he llegado a vivir y unas pocas por lo que he perdido, la cuestión es que la cantimplora de mi vida siempre viaja a la mitad de su capacidad.
Superar la sensación, ganarle la batalla a esa turbia y traicionera parte emocional que últimamente solo resulta útil en las noches de vino y velas, o en los instantes en los que decides si te quedas o te vas.

uyhtgf

La delgada línea entre me quedo porque te quiero, me marcho porque me quiero a mi más. Corren tiempos difíciles para la determinación, son noches largas repletas de mañanas cortas en el transcurso de unos días desprovistos de alma. Es un cuerpo de domingo con la cabecita metida dentro de un prometedor viernes y el corazón en un desangelado otoño.
A fuego lento me quemo en un incendio que no sé cómo apagar.
A veces se acaban las fuerzas para seguir andando.
A menudo te miro y ya no te veo.

 

Y tú me dices que haga una maleta, que corra, que vaya, que no piense en nada más, que olvide lo construido y te sonría.
Que te bese en la misma calle de la otra vez, que coja tu mano y olvide quién soy, que no tenga miedo, que diga sí a la locura que supones, que esta vez no nos quedemos en el insulso gris del intento.
Dices que lo hagamos, que pensemos solamente en nosotros dos, ay de los daños a terceros, cuan larga es la pena de los corazones que rompemos.
Soñemos, eso podemos hacerlo, no me digas que quieres más, no me pidas lo que también quiero darte, no me digas que puedo.
No me mires, no enciendas más dudas en esta página llena de tinta y borrones, ya ni siquiera puedes remendar todos los latidos que robas.
De los verbos que liberan y los besos que condenan, del labio que sangra tras el diente que muerde, un tibio intento de no pensar, no sentir, no querer, no desear, no necesitar, un collar de tristes infinitivos que querrías silenciar.
De nada sirve tratar de zafarse de ti, no te rindes, ni quieres, ni lo intentas, eres la constante más extraña que tiene mi vida, una especie de reloj parado que acierta en su pronóstico dos veces al día.

tumblr_nnruavKgVN1tpw2ero1_500

Encontramos a través de la búsqueda lo que queríamos hallar y lo que no esperábamos descubrir, tropezamos con la verdad del reencuentro dentro del pálido desencuentro, conocerse un poco mejor, observar lo que un día fuimos y no perder de vista aquello que queremos llegar a ser.
Habremos aprendido algo de esto a lo que llamamos destino cuando no intentemos recuperar todo lo perdido, quedémonos con la ilusión del reencuentro, con establecer el vínculo dentro de nuestro lado más sabio reinventando las ganas de amar, y porqué no, de volverse a equivocar.

 

“El hombre nunca puede saber qué debe querer, porque vive sólo una vida y no tiene modo de compararla con sus vidas precedentes ni de enmendarla en sus vidas posteriores.”

Milan Kundera