Nada presagiaba un cambio de rumbo en aquel velero tan acostumbrado a navegar a la deriva, y sin embargo lo hubo.
Tenía un mapa del tesoro, el viento a favor, provisiones suficientes, y muchas letras que legar en aquellos cuadernos blancos.
Tenía un propósito, la intención, bastantes ganas, y la tozudez propia de un signo al que cada día veneraba más, mira, que nos quiten lo bailao, que más da que nadie lo entienda, qué sabrá la gente de la pesca del salmón.
Tenía motivos y una sonrisa grabada en el corazón.
Tenía la fuerza del universo en cada cromosoma.

bugnavilla y barcos

Que yo te veo como te pienso, y me temo que en el reino de los perezosos, ay amigo, el madrugador es el rey.

Así que cerraré los ojos y empezaré de nuevo, inspiraré todo el aire que la capacidad de unos pulmones medianamente rehabilitados, tras más de diez años sin humo, me permita, lo soltaré deprisa deseando que te difumines tras él, o al menos que desaparezcas como si de un agujero negro se tratara, diré en voz alta adiós a los recuerdos torcidos, a las promesas vacías, a las esperas, y también a los desengaños, y diré el hola más grande, y lo diré al respeto, al apoyo, a la comprensión, a toda esa generosidad que derrochas cuando se trata de mí, me rendiré ante una mirada que es la antesala del corazón más puro tras el de los niños inocentes que ven el cielo por primera vez.

Las razones se manifiestan cuando los momentos se convierten en eternos.

copa vino sobre lago

 

La vida cambia deprisa, apenas un instante basta para que nada vuelva a ser igual.

Una tarde, muy gris en lo emocional, comencé a escribir un desahogo que luego se convirtió en borrador, una especie de diario de tía neurótica a lo Bridget Jones, registré todas las ocasiones en las que hubiese querido ser un superhéroe y salir del planeta, girarlo a la velocidad necesaria para reparar errores, como Superman, evitando así, daños terribles e irreparables a terceros. Confieso que me quedé perpleja del número indecente de veces que hubiera deseado poder hacerlo, y aquí, justo en este punto es donde me detengo para coger aire, analizar errores, perdonarme y seguir con las lecciones aprendidas, que no se trata de ser perfectos hace tiempo que lo sabemos, que tonto el último, también.
La vida no va a ser sencilla, no todo saldrá como quieres, no esperes recompensas que caen como maná del cielo cuando has sufrido lo suficiente, no sucederá tal cosa, tampoco pienses que hay un número asignado de lágrimas, dolor, fracasos u errores, por persona, pero te aseguro que si te quieres lo suficiente, si tienes la fortuna de crecer junto a la persona adecuada, si te esfuerzas, si sonríes, si te levantas del suelo tras cada caída y piensas, joder, cada vez me caigo con más gracia, y si alguien que te ama a pesar de todos los errores que cometas, te acompaña de la mano cuando oscurece en el reino de los frágiles, te aseguro que estarás muy cerca de cambiar las cartas del destino.

 

“Como tú”

Mujeres como tú
son las que consiguen
que se declaren
las guerras
y que algún general
que otro
llegue incluso
a escuchar
el silbido
de las balas.

 

Karmelo C.Iribarren