El sol de la tarde va perdiendo entusiasmo, y con esa debilidad, otro tipo de vida comienza a aflorar de entre las ramas, pajarillos parduzcos que desaparecen misteriosamente durante el día, saltan ahora enérgicos de rama en rama, flores que se abren y desprenden un olor dulzón, en definitiva, un perfecto baile de luces y sombras mecido por la pegajosa brisa mediterránea.
Tengo los pensamientos divididos, alojados en un cerebro confuso, dentro de una cabecita rara; me debato entre lo que quiero y lo que temo, lo que me sobra y lo que anhelo, entre un corazón cansado y un latido valiente.
Os aseguro que ser yo es muy difícil.

Me han querido,  y no sé si yo lo he hecho.
Me han amado,  y no sé si yo fui capaz.
Me han perdonado,  y no sé si yo lo haré alguna vez.
Me han ayudado,  y no sé si yo hice lo suficiente.
Me han olvidado,  y no sé si soy capaz de recordar quién.

chica jardin de espalda

 

Mi terapeuta dice que soy igual de compleja como de inteligente, la verdad, es que no sé si eso es algo bueno, me aferro al lado constructivo de cualquier terapia que uno paga, con el ánimo de no tirarme desde un décimo, y voy a pensar que sí. Lo cierto es que aparentemente todo está bien ahora en mi vida, lo típico y tópico está resuelto, casa, trabajo, salud, amigos, eso que tiene cuatro letras y que todos estáis pensando ahora mismo, buf, es un enorme agujero negro dentro de mi alma.
Pero confieso que lo necesito para vivir, siento que mi vida podría ser preciosa, plena, sin embargo me acuesto en una cama enorme y vacía día tras día, porque la única persona que puede amar mis partes oscuras, está lamiendo sus heridas en algún lejano cuartel de invierno, heridas que yo le causé.
Amo y odio las relaciones.
Deseo y rechazo las relaciones.
Aplaudo y condeno las relaciones.

Cuando no te enseñan lo necesario y básico  para viajar dentro del caótico país de la emoción, cuando no te dotan de herramientas constructivas, cuando todos tus tejados son de paja, cuando huir es siempre la mejor opción, no parece muy probable que llegues a ser como una de esas entrañables parejas de octogenarios que pasean de la mano y se miran como si al hacerlo, todo estuviera ya bien, tal vez nunca llegue a tener con quién envejecer, tal vez nadie vuelva a cogerme de la mano.

No puedo querer como quieres que te quiera.
No sé ser verdad dentro de mí misma.
No quiero responsabilidades adicionales sobre esta verdadera fragilidad.
No me importa el precio que deba pagar.
No pasa nada si no lo entiendes. Pero, ojalá lo entendieras.

pareja trench playa

Parece que nunca es suficiente en el amor, no importa la carencia, no importa la necesidad, nunca resulta suficiente cuando uno ama con todo lo que tiene, nunca.

 

Una gaviota curiosa descendió su vuelo y se posó sobre la rama de un olivo, me miraba intrigada porque en ese momento, yo me dedicaba a recoger todos los insectos ahogados en acto de servicio en la piscina, luego entendí que lo que quería era observar dónde los depositaba, y hacerse así luego con el aperitivo correspondiente.
Una bandada de palomas realizaba sus vuelos rutinarios entre mi casa y la suya, resultaba hasta hipnótico observarlas, mismo despegue, misma ruta, misma velocidad, mismo aterrizaje, y el sonido tan místico de sus alas.
Alas, alas y pies.

 

La intrépida abeja vaga de rama en rama,
Con su hirsuto abrigo y ligeras alas,
Ahora sobre el pétalo del lirio,
Ahora balanceándose en un jacinto,
En torno a él:
Estaba cerca el amor; y fue aquí, supongo,
Donde realicé mi voto.

Juré que dos almas deberían ser una,
Mientras las gaviotas amen el mar,
Mientras los girasoles amen el sol.
Será, dije, nuestra eternidad,
Tuya y mía.
Querida amiga, aquellos tiempos se han ido,
La red del Amor se ha cerrado.

Mira hacia arriba, donde los álamos
Danzan y danzan en el aire del estío,
Aquí en el valle, la brisa nunca
Agita los frutos, pero allí
Los grandes vientos soplan,
Y desde el susurro místico del mar
Arriban las olas que acarician la costa.

Mira hacia arriba, donde gritan las níveas gaviotas,
¿Qué pueden contemplar qué nosotros no vemos?
¿Acaso una estrella? ¿O quizás la lámpara que ruge
En algún lejano y perdido buque?
¡Ah, puede ser!
¡Hemos vivido en una tierra de sueños!
Y que triste parece.

Mi Vida, no queda nada por decir,
Salvo esto: el amor nunca se pierde,
El filo del invierno desgarra el pecho de mayo,
Y sus rosas carmesí brotan quebrando el hielo.
Los navíos de la tempestad
En alguna bahía encontrarán su muelle,
Así como nosotros deberíamos hacerlo.

Y no queda nada por hacer
Salvo besarnos una vez más, y partir.
No, no hay nada que debamos lamentar,
Yo tengo mi belleza, y tu el arte.
No, que nunca comience,
Un mundo no es suficiente
Para dos como tú y yo.

“Su voz”
Oscar Wilde